Aun recuerdo la primera vez que vi el retrato de una mujer que tenia mirada dura y frÃa, muy delgada, cabello rojizo y un amplio sombrero negro, que al solo mirarla un frió me recorrÃa. Ya siendo adulta supe de quien se trataba y quien era la mujer que me causaba escalofrÃos; y relación tenia con mi familia.
Con el acontecimiento de mi el matrimonio de la hermano se reunió parte de la familia de mi padre que falleció un año antes, aquella familia que jamás habÃa conocido, y es mas, poco sabia de ella.
En una comida familiar luego de la boda, conocà a la prima de mi papa Maria Carlota Arias Ponce Escobar, una mujer elegantÃsima de entrados año. Como era grande la curiosidad por conocer todo sobre la familia paterna, la llenamos de preguntas, sobre nuestros orÃgenes, ahà salio a relucir el retrato de la mujer extraña.
La historia comienza con Doña Carlota Cruz de La Palma Carvajal la ilustre bisabuela, más o menos todo se remonta a comienzos del siglo 19, en La Isla de la Gran Canaria donde los Cruz de La Palma Escobar eran dueños de la mayor parte de la isla, siendo la familia con más nobleza y dueña de la vida y tierras de los habitantes.
La abuela Carlota era aun una niña cuando sufrió uno de los golpes que la vida le tenÃa preparada para ella. Su padre un Conde ya entrado en años, era primo segundo de el Rey Alfonso XII de España, el cual le entrego en forma de regalo por sus servicios prestados a la Corona Española la totalidad de las tierras de la isla. Un dÃa cuando cabalgaba con el capataz de su hacienda sufrió una caÃda mortal de su caballo y sin sentirlo perdió la vida al instante, ya la abuela habÃa perdido a su madre al nacer y el único pariente cercano que le quedaba vivo lo perdió de una forma tan abrupta.
Desolada y huérfana de la abuela Carlota fue enviada a Madrid y todos los vienes que por sucesión le pertenecÃan quedaron en manos de un Albacea el cual velarÃa por ellos hasta que ella tuviese la edad para casarse ya que su futuro esposo se tendrÃa que hacer cargo de tal fortuna.
Asà es pues, la pequeña Carlotita llego a vivir donde la prima de su padre, una mujer ya mayor de apariencia flemática, mirada frÃa, calculadora y muy penetrante. Al llegar Carlota sintió el gran rechazo de Doña Gertrudis Ruiz Cruz de la Palma, desde un comienzo le dio malos tratos sin siquiera un poco de piedad por el gran golpe que sufrió.
Obligada siempre a estar vestida con la ropa que su prima dejaba, comer en la cocina y solo ingresar a la casa, para recibir reproches por parte de sus habitantes. Paso la infancia con esa familia que la odiaba. Ahà conoció la injusticia y humillaciones pese a su condición de condesa de Gran Canaria, fue tratada como pariente pobre. Solo una vez vistió un lindo vestido el cual le fue arrebatado, el dÃa que el Conde Pérez de Arroyo llego de visÃtala, enterado del deceso de su gran amigo y camarada.
Al cumplir los 17 años fue entregada en contra su voluntad en matrimonio a Don Juan Castaño Ruiz, un primos de Doña Gertrudis, un hombre viejo apariencia sádica y de olor a neptalina, Carlota por mas que lloro no pudo escapar al destino marcado por Doña Gertrudis. Hace algunos años amaba en secreto a un al tutor de pintura de los hijos de la pariente, Don Cesar Escobar, el cual correspondÃa a ese amor inocente, el era 12 años mayor pero ella lo encontraba. El enseñó la belleza de los colores, la textura de los lienzos y lo mas importante que pese a todas las cosas oscuras siempre aparece la luz. Cesar fue la única persona que trato a Carlotita como una persona importante dándole cariño y comprensión, ayudándola en los momentos de tristeza sirviéndole de su confesor, amigo. Poco apoco entre ellos nació mas que amistad.
Al enterarse la pronta boda de Carlota Cesar quiso morir o lo que es peor matar al viejo Castaño Ruiz, ya que no se imaginaba que entre perder a su la Bella Carlotita.
Pese a todo Gertrudis estaba empecinada en logra su cometido con el único fin de arrebatarle todo la fortuna que por sucesión a Carlota le correspondÃa; Asà ella se vengarÃa de el padre de ella por haber preferido a Magdalena Carvajal y no a ella.
Unos dÃas antes de la tan desafortunada boda Don Juan misteriosamente falleció, Carlota quedo librada de por obra divina desposarse con ese hombre tan aborrecido por ella. Aprovechando la conmoción Cesar y Carlota huyeron desposándose y embarcando el en un barco que los conducirÃa a la Islas Canarias, donde fueron recibidos por un buen amigo de la Familia Cruz de La Palma. Ya en su tierra natal, Carlota reclamo junto a su nuevo marido la fortuna de su familia que quedo en poder de albacea de la familia.
Asà es, como llegue a conocer la historia de mi abuela Carlota Cruz de la Palma de Escobar, la forma de cómo mi familia llego a Chile es otro cuento. Pero que ya tengo claro de quien era la mujer del retrato, era la nefasta Doña Gertrudis la mujer quien hizo pasar pesares a mi abuela cuando era niña.
Cuentan las malas lenguas que el viejo Don Juan fue envenenado en la cena de compromiso con una copa de vino, algunos dicen que fue un sirviente que amigo de Carlota y otros dicen que fue por emoción que el corazón fallo. Lo claro esta que después de tanto sufrimiento alguien se acordó de mi abuela.














